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Bioenergética de Vanguardia con Bioinformación Cuántica (PHE)
Filed Under (Noticies, PHEparamorfograma) by ferran on 18-06-2010
Paraules Relacionades: Marcel Vega, medicina cuántica, ph, phe
Bioenergética de Vanguardia con Bioinformación Cuántica (PHE)
Medicina cuántica
Al desarrollo de la ciencia y la tecnología siempre ha estado unido el cultivo de la inmensidad interior de nuestro ser. La historia de la humanidad nos recuerda la aparición de importantes figuras sin cuyos descubrimientos no hubiese sido posible la aparición de las bases de las más importantes Medicinas Naturales de la actualidad, en las cuales aún se sigue investigando y descubriendo importantes caminos
El facilitador de P. H. E. es consciente de que pasó a la historia el terapeuta del siglo pasado. Ha comprobado que no es posible la verdadera salud si no se logra trascender la visión que coloca a unos profesionales tratando de sanar teniendo en cuenta sólo la Función, y a otros sólo la Estructura del cuerpo humano.
Sabemos que vivimos en un mundo bipolar y que la armonía está en el camino del medio. Luego no podemos seguir el camino de Oriente cultivando un sólo polo ni el de Occidente cultivando el otro. ¿Quieres una verdadera salud que cultive tu bio-potencialidad evolutiva? Cultiva un tercero, ten en cuenta la bio-energía. Una bio-energía sutil que integra los movimientos de la mente y de la conciencia. ¿Cómo haré eso? Asumiendo la vía de la bio-información cuántica. ¿Por qué necesito asumir esto? Porque el mundo a tu alrededor ya ha asumido velocidades cuánticas en datos, en acontecimientos, en cambios drásticos e inesperados en tí mismo y en otros, en visiones etc. Tú ya eres parte de un mundo cuántico. Además vives en un planeta que se desplaza a 30 kilómetros por segundo alrededor del sol.
Si eres profesional de la salud compruebas a diario que tus clientes necesitarían estar informados y tratados de muchos aspectos que ignoran y que, aunque lo supiesen, no pueden pasarse la vida de un terapeuta a otro. Las personas necesitamos un atajo por el que llegar con rapidez a una solución que integre la optimización de la salud y la experiencia de la sincronicidad en nuestra vida cotidiana.
Si colaboras con los demás en lo relativo a su salud tú eres un artista. Y como tal, tu técnica ha de llevarlos más allá de su yo-condicionado, de sus patrones mentales y corporamentales que los alejan de su verdadera esencia, a su yo-cuántico, a ese lugar de sí mismos donde pueden percibirse con la capacidad de decidir a favor de su salud, de sus pensamientos positivos, de sus emociones motivadoras etc., a ese lugar donde uno es el mejor alimento de uno mismo y se entrena en el nuevo camino cambiando. Colabora con ellos con una medicina cuántica natural de vanguardia, tus nietos te lo agradecerán.
Y si eres alguien que sientes que puedes sacarte mucho más provecho a ti mismo, vente a la P.H.E. y bio-infórmate cuánticamente.
¿Que cómo sabes que necesitas bio-infórmate cuánticamente? Porque a menudo vas sintiendo que el mundo va más rápido que tú, porque tus gastos se hacen incontrolablemente veloces, porque a veces persigues necesitando una realización que se aleja en el horizonte, porque también sientes por tus venas que eres capaz de darle la vuelta a todo y sabes que has de vivirlo y contarlo, porque hallas a tu bio-creatividad teniendo celos o comparándote con la de otros… Tú te mereces una velocidad de crucero estable, y presientes – con razón y con instinto – que tiene que existir la forma de lograrla en alguna parte.
Los grandes descubrimientos del siglo pasado nos han aportado una velocidad y complejidad que necesita de nuevas herramientas con las que no sólo nos entrenemos a ser más eficaces sino a tener una visión de síntesis con la que encontrar atajos que nos conduzcan al unísono a tener más capacidad económica con mejor salud y realización personal. El facilitador actual es un híbrido que –por lo menos– integra lo mejor del quehacer del sabio del cuerpo, del de la psique y del artista que, habiendo afrontado o afrontando su propio laberinto, puede hacer de serpa con los otros.
La P.H.E. no nació de la noche a la mañana. En el comienzo de su historia tuvo que haber hombres que trascendieron no sólo la visión de los de su tiempo, sino culturas y continentes, arriesgando sus vidas por lograr sus objetivos de llevar al mundo a mejor.
A mediados del siglo XIII, Marco Polo abrió el camino con Oriente y divulgó sus experiencias. Aún así, Occidente siguió mirando a Oriente sólo con visión colonizadora y no fue la curiosidad por sus inmensas riquezas culturales y espirituales lo que cambió la forma de verlo, sino la mediación de la dura necesidad más el coraje y la decisión de otro gran viajero: George Soulié de Morant. (París 1878-1955).
Siglo XX
En los primeros años del siglo XX aparece Max Planck: primera formulación cuántica de un fenómeno (1900); Sigmund Freud: la interpretación de los sueños, 1900, y su Teoría de la Sexualidad (1901-1905); muere Julio Verne, el 24 de marzo de 1905; Einstein publica la Teoría Especial de la Relatividad (1905); Ramón y Cajal: textura del sistema nervioso, Premio Nobel de Medicina en 1906. En pocos años, el planeta tierra dejó de ser lo que era para siempre. El cuerpo, la sexualidad, la mente, el espacio, el tiempo, la materia, la energía, todo se relativizaba y desmoronaba. Y mientras, Einstein zarandeaba a la Física -que siempre significó zarandear los cimientos de las ciencias-. Con veinte y poquitos años, George S. Morant (París 1878–1955) se encuentra en China aceptando las labores de cónsul de Francia en este país. Allí pide que los médicos franceses aprendan ese arte medicinal antiquísimo que salva en China a miles de personas de epidemias por las que en Europa mueren como moscas. Recibe la negativa. Es su hora, la de cambiar el destino del cuerpo y el alma de Europa. Aprende Acupuntura y, en 1908, la lleva a Francia. ¡Qué gran decisión para tantos pueblos del mundo!
El siglo XX avanza con fuerza. A Einstein le siguen los físicos cuánticos: la materia no está hecha de ladrillos macizos sino de minúsculas partículas elementales que mantienen misteriosas relaciones entre sí y con quien las observa. El mundo se abre de nuevo a infinitas posibilidades. En Europa la luz y la energía siguen tomando posiciones al unísono en el mundo científico y en el mundo de los profesionales de la salud impulsados por Soulie de Morant y seguidores. Ronda 1920, la Medicina Ayurvédica con sus doshas y yogas y la Medicina Tradicional China, por las traducciones de Soulié de Morant prosiguen, a la vez que la Física abre la puerta a lo subatómico.
En las Primeras Jornadas de Acupuntura celebradas en Marsella en febrero de 1956, el Dr. Paul Nogier expone sus investigaciones en Auriculoterapia (Acupuntura en la oreja). Nogier descubre que la oreja es un mapa en el que se reflejaban todos los órganos del cuerpo. Deja atónitos, tanto a médicos como a pacientes, al quitarles estrés, ansiedad y dolores importantes pinchándoles en la oreja unos minutos. Sus investigaciones llegan a China: los chinos le aplauden e incorporan sus técnicas a su sabiduría ancestral. Nogier culmina en la Auriculo-medicina: forma de curar en la que el color, las gelatinas de color, cumplen una función importante en el tratamiento de los pacientes al lograr lo mismo que con las agujas.
Desde 1972 a 1985 los doctores Claude Piró y André Secondy (muerto en 1988) realizan una investigación que culmina con el descubrimiento del organigrama: una hazaña de gran valor. Atrás sus estudios realizados con Nogier. Éste busca el alivio del malestar en el paciente; ellos proponen que la enfermedad tiene un significado, que es una advertencia que no se puede eliminar a toda costa y que más bien se ha de aceptar la propia responsabilidad en ella, rectificar y afinarse con su propia referencia interna y con el universo. Alrededor del cuerpo hay niveles vibratorios que se pueden medir. El organigrama es un modelo orientador aplicable a cualquier situación de la vida: personal, familiar, empresarial etc.
En 1988, Pierre Grospas y André Secondy –que murió ese verano- comparten sus investigaciones. El Dr. Pierre Grospas, en un gesto espontáneo, intuitivo, capta una señal que decide seguir y que lo llevará a lo que llamará Campos Mórficos por la relación que observa con la teoría de Rupert Sheldrake. El organigrama explica y organiza el funcionamiento del taller energético humano, y estos campos explican y organizan la entrada de la energía universal a dicho taller. El Dr. Grospas y su Energética Holográmica habían bebido en la Acupuntura, en Nogier, en la Cábala, en la Medicina Ayurvédica, etc. P. Grospas y su incansable espíritu investigador.
Si en los primeros años del siglo XX la revolución fue impresionante, en los primeros del siglo XXI es apoteósica pareciendo que todo está por inventar.
El Paramorfograma
En el 2007, a mí hay algo que no me encaja mientras repaso mi recorrido con la Energética Ayurvédica, el Yoga, Chacras, la Cábala, el Aura, la Acupuntura, la Auriculoterapia, la Auriculomedicina, los años con Claude Piró y André Secondy y su Holoenergética, con Pierre Grospas y su Energética Holográmica y las interesantes experiencias con todos ellos.
Avanzo con la Física Cuántica e intensifico mis procesos de cambio personal mientras me pregunto: ¿Realmente estará ya todo descifrado en esta línea de investigación? Pasan las semanas e inesperadamente un día tengo un presentimiento. Llevo allí el filtro con mi mano y ¡Zas! ¡Sí, sí, sí! Todo empieza a encajar. Descubro el paramorfograma, su estructura vibratoria y su función: explicitar, hacer medible una sutilísima estructura vibratoria muy profunda que decido llamar el Cuerpo Cuántico (CC). Compruebo que, aun funcionando bien los meridianos de acupuntura, el organigrama y el campo mórfico, las fallas del CC (Cuerpo Cuántico) siguen igual. Se trata de otro nivel. Termino creando un nuevo protocolo bio-energético que regula el CC. Nombro a los innovadores y sencillos materiales Arquetipos y Fórmulas de Vida. Una vanguardia de la Medicina Cuántica. Luego viene la euforia al poder responder a una de las cuestiones que siempre me intrigó: en el I Ching, el Libro Chino de las Mutaciones, ¿De dónde salió la idea de las rayas que forman los trigramas? ¿Fue un invento de alguno de los varios sabios chinos que durante siglos actuaron en él? Pues no. Cuando ves o mides el Paramorfograma (PM) te das cuenta que alguien lo vio hace siglos, ya que es una estructura vibratoria que existe en lo profundo de cada ser humano. Las rayas de los trigramas del I Ching están cogidas de esa estructura vibratoria que lleva el ser humano dentro y que yo he llamado Paramorfograma porque la transformación, la Mutación implica algo más allá de la Forma. El nuevo protocolo de trabajo convierte mi consulta en una fiesta. Las cuestiones físicas y emocionales mejoran notablemente cuando el encaje en los niveles profundos de la persona tiene la posibilidad de ocurrir. Me piden cursos quienes comprueban cómo su salud mejora. Y así avanza una de las técnicas que más dará que hablar en los años venideros.
Sigo investigando con interrogantes que mis clientes me plantean. Dicen –y es verdad- que estoy a punto de dar otro salto profundo. La PHE comienza a cambiar el ahora de las personas, Viene en el momento en que los multiplicadores de energía comienzan a ser una realidad y el universo se adentra en el multiverso pluridimensional. La PHE es también una de estas bendiciones que los nuevos tiempos nos ofrecen. Ella se expande un siglo después que George Soulié de Morant trajo a Europa la Acupuntura, y mientras en 1908 la Acupuntura iba por un lado y Einstein con sus investigaciones sobre la luz más la Física Cuántica por otro, ahora la esencia de la luz y la energética chino/Ayurvédica, más algo más, van unidas gracias a sencillos materiales que la Mecánica Cuántica de vanguardia me indujo a captar y poner en juego. Así logramos organizar el cuerpo bio-energético sin necesidad de tecnologías ni agujas. Es el camino de la Bio-información Cuántica Inteligente Natural que popularizará el estar sano, el camino de la PHE.
El facilitador cuántico de la PHE ha bregado en los paradigmas de las medicinas tradicionales naturales y de la medicina alopática trascendiendo las paradojas de ambas orillas, a la vez que las usa cuando la realidad lo precisa. Acepta las ayudas que la tecnología alopática aporta mientras colabora con intensidad a que el cliente recupere su verdadero potencial y así pueda asumir el protagonismo de su salud y de su vida. Consciente de que el ser humano está haciendo en esta vida su particular viaje hacia la totalidad asume que la sanación aunque precisa de la ciencia no sólo no es una ciencia objetiva sino que en lo esencial es un arte subjetivo en el que las expectativas del profesional y –sobre todo- los propios significados que el cliente le da a su situación y a sus experiencias vividas tienen la palabra. La física cuántica le ha enseñado que el observador influye en lo observado, que podemos elegir entre el malestar y la sanación. Por eso, no se puede sentar identificado con el sillón del saber diciéndole al paciente que es una víctima del entorno (virus etc.) y que deje la salud en sus manos, en los resultados de las máquinas y en las pastillas y prescinda de su individualidad. Entusiasmado por los resultados que obtiene comprende que su técnica cuántica lentifica la entropía que afecta a sus clientes trascendiendo su velocidad al llevarlos a otra dimensión de la realidad.
Como siendo un artista, a la vez que del cultivo de un artista se tratara el facilitador de la PHE, durante la sesión hace pasar a su cliente por los pasos de todo proceso creativo: lo prepara y optimiza el poder de su superconsciente llevándolo al encuentro del objetivo de su deseo por mediación de una especie de inspiración en la que su vitalidad y el significado de su vida se intensifican sincrónicos. La verdadera salud llega por un acto creativo propiciado por la bio-información cuántica inteligente natural que emplaza al individuo en el orden del yo-cuántico liberador protagonista feliz de la decisión acertada. Las sesiones de PHE confirman las investigaciones de Abraham Maslow sobre las cuatro cualidades que tienen las personas sanas: creatividad, amor incondicional, independencia medioambiental y humor.
Marcel Vega
PHE